
Cada cuánto necesita mantenimiento una cancha de polvo de ladrillo
1. El mito del mantenimiento "casero"
Muchos propietarios cometen el error de tratar una cancha de polvo de ladrillo como si fuera una superficie dura, aplicando soluciones rápidas que ignoran su naturaleza poros. Un error común es realizar parches “hacelo vos mismo” con materiales que no coinciden en textura o composición, lo que termina arruinando la uniformidad del pique y la estética de la cancha, dejándola con un aspecto “pecoso” o desigual.
2. Errores críticos en el manejo del agua
- Riego en horas de calor extremo: Regar al mediodía bajo el sol fuerte puede “cocinar” la superficie, sellando los poros y creando una costra dura que no absorbe agua. Los expertos recomiendan el riego nocturno para permitir una absorción profunda y crear una reserva de humedad en la base.
- Sobre-riego: Excederse con el agua ablanda la base, permitiendo que se formen huellas profundas que luego se endurecen como baches, afectando la seguridad del jugador.
3. La trampa del rodillo: "Más no siempre es mejor"
- El exceso de compactación impide que el agua penetre hacia la base, lo que hace que la cancha se seque mucho más rápido y se vuelva “polvorienta”.
- Mala práctica: Pasar el rodillo cuando la cancha está demasiado seca o excesivamente mojada sin el criterio técnico necesario.
4. El "Picado" y la renovación del material: No es solo tirar polvo
- Error: Solo agregar polvo nuevo sobre una superficie compactada.
- Solución experta: Es necesario realizar un “picado” (levantar la superficie y lo que está debajo para ventilar) aproximadamente cada 5 años. Además, la reposición de material debe ser constante (unos 50kg semanales en verano) para compensar la pérdida por viento y uso.
5. Ignorar el drenaje: El asesino invisible
El drenaje es el componente más crítico en la construcción y mantenimiento
. Los errores comunes de los no expertos incluyen:
Ignorar charcos o “birdbaths”: Estos indican problemas de nivelación o drenaje subsuperficial que, de no tratarse, derivan en grietas y erosión estructural.
Mala gestión de pendientes: Una cancha experta debe tener una pendiente de entre 0.28% y 0.35% para que el agua escurra correctamente sin llevarse el material.
6. El uso incorrecto de aditivos químicos
El uso de sales como el cloruro de calcio o de magnesio es vital para retener la humedad en verano y mantener el color.
El error del amateur: No disolverlo correctamente o aplicarlo en cantidades excesivas que pueden “engomar” la cancha si no se tiene la proporción justa.
¿Qué hay que hacer?
Planificación estacional:
No esperar a que aparezcan los problemas; el mantenimiento debe ser preventivo según la época del año (invierno vs. verano)
Cepillado técnico:
En lugar de cepillar en cualquier dirección, se deben seguir patrones continuos para redistribuir los “finos” y evitar que el material se acumule en los bordes, lo que cambia la pendiente de la cancha.
Mantenimiento de flejes:
Las líneas no son solo estéticas; si están sueltas o levantadas, representan un riesgo de tropiezo grave que un experto sabe detectar y corregir a tiempo




